Dices que es “humillante”,
pero tú no sabes…
las veces que doblé mi orgullo,
las veces que ahogué mi voz
por no ahogar lo nuestro.
No sabes cuántas veces
bajé la mirada
cuando la tuya era un filo,
cuántas veces callé
cuando gritar era lo justo.
Me humillé en el silencio,
en la espera sin promesas,
en los “tal vez” que nunca llegaron,
en los “te quiero” que murieron en mi pecho.
Dices que es “humillante”,
pero no conoces la sombra
en la que me convertí por ti.