En la brisa susurra la historia de hojas que giran en danza sutil, cada árbol es verso, memoria, un libro que el viento aprende a escribir.
Las raíces son letras ocultas, raíces que sangran la tinta marrón, y el río que fluye, entre musas abruptas,
declama sus rimas en su alborozón.
Las nubes redactan en blanco y celeste, los truenos retumban con voz de canción, el sol es un punto que brilla y enciende, los párrafos vivos de un mundo en acción.
Es que en cada rama, en cada sendero, la literatura respira y se ve, pues toda palabra que nace del suelo
es eco de un bosque, un mar y un porqué.