Volvió el sol
a la casa
de los pájaros
de acero,
y la luna a la cama
como anzuelo de hueso.
Atravesó la boca
del sueño, un beso:
la noche es larga
como un bostezo
desde la sangre
hasta el alma.
Sobre el techo,
de un aletazo,
una mariposa de alas
de oreja de elefante
cubrió el cielo.
Hoy cantará
el faisán
en mi lengua.
Huehuecóyotl
oirá el aire oscilar,
como cuerda
en mi garganta.
Yo,
que soy León
y ciervo,
que soy polvo
y agua,
dejaré estos versos
en la casa
de las montañas
de los sueños.
—Felicio Flores