En un camino sin algún fin
Recorrido por los hombres,
Nadamos como el delfín
En olas infinitas de traidores.
En el fondo de nuestros corazones,
Se haya la religión de religiones ,
En el ocaso de los mil millones,
Esta la luz de mil emperadores.
Seguimos por un sinigual rey
Coronado señor de naciones,
Despojamos sueños sin ley
Por las mil y una ilusiones.
Sin pavor en millar horrores,
Desenvaina la espada oricalco,
Contra enemigos traidores
Del sufrimiento olvidado.
Alza la esperanza de pasiones
Veraz la luz que al mal sella,
Arremete contra incontables
Y observaras su luz de estrella.
Observa los enemigos endebles,
Aprecia la incandescente alba,
Llevaras las voces de mil cantares
Que retan la muerte cara a cara
No recordados por nuestros ahogos
Que de antaño eran dulces como higos,
Ignorados por nuestros amigos
Que se marcharon con los enemigos.
Solo marchamos por el acero,
Por el deber a quien debemos,
Solo acribillamos por el hierro,
A quien nosotros servimos.
Abandonados por el inigualable
Nuestra voluntad no se quiebra,
Corazón de acero inquebrantable
Nuestra devoción no se hebra.