En unas cuencas que callan
y una boca que no cesa
Los laureles que antes brotaban
hoy en el suelo, duermen, descansan.
La corriente escarchada
en mis párpados ahumados.
Un corazón que ha sido ahogado
mi alma que yace, en eterno descanso.
Una transformación se apoderó
de mis huesos, hizo polvo...
cosmovisión.