Ayer, bajo el susurro de la sombra de la luna,
Te vi bailar, sonreír como aquella flor que descobija la primavera,
disfrutar los instantes de una melodiosa velada.
Hoy, antes de partir,
Te veo envuelta en un halo de coral,
Tu presencia es un jardín de girasoles en flor,
Que me llena de vida y me hace sentirte, desde el suelo de mi alma hasta el cielo de tu corazón.