Misteriosamente me quedé en blanco,
Todo se tornó vacío,
Sin color, tan frío.
Mi piel está palidecida
Y mi carne carcomida
Me envolvió un silencio absoluto
Misteriosamente mi alma resplandeció
Y viajamos juntas alrededor del mundo.
Descubrí un millar de espectaculares escenarios
Donde era feliz,
Y no moría a manos de mercenarios.
Quise llorar entonces,
Pero mis ojos se han vuelto ríos secos.
Traté de escabullirme e ir muy lejos,
Pero mis extremidades ya no responden a mis incesantes súplicas.
Los bellos colores de la vida,
Reducidos a escombros y malicia,
El rojo vivo de la sangre ha teñido mi rostro,
Como enseñándome una clase terrorífica.
Me he vuelto cenizas y llantos,
Soy una sombra que enmudecida busca encontrar una vida.
Un susurro mudo,
ensordecedor y oscuro,
Un secreto a voces,
en la garganta un nudo.
Laura Cordero (Ptng)