Los asesinos van a la cárcel, cumplen su condena, salen y son perdonados.
Los ladrones van a la cárcel, cumplen su condena, salen y son perdonados.
Los arrogantes piden perdón, van a la iglesia y son perdonados.
Todos los malvados van a la cárcel, cumplen su condena, otros van a la iglesia y son perdonados.
Todos tienen la oportunidad de cumplir su condena, ir a la iglesia y ser perdonados.
Pero yo... yo nunca seré redimido porque mi forma de vida está mal vista, y mientras todos los demás van al cielo, yo voy al infierno, y esa es mi sentencia y tendré que vivir con eso porque tengo el privilegio de ir a la iglesia y pedir perdón, pero la sentencia de no ser perdonado, y sé que Dios es misericordioso y me ama, pero por mi forma de vivir, ¡no seré perdonado!