Bondad del agua que la sed me quita,
meteoro que baja de la sierra,
sonoro estruendo que se precipita
para regar los surcos de la tierra.
Contorsiona entre riscos y sembrados
salpicando de música en su huida
los cimientos de pueblos encalados
con su canto colmándolos de vida.
Veloz baña los campos, con bravura,
sierpe de plata, dulce maravilla,
preciado bienestar para hortelanos.
Cruza Astigi seguro y con mesura
irrigando las plantas de su orilla
para deleite de los ecijanos.