Versos sagrados llegan a mí, cuando reposo.
Segura estoy que, me los envías tú, mi cielo.
Te conocí y hoy te recuerdo, eras mi esposo.
Al creer que, son tus letras, yo me consuelo.
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Se colma mi alma de alegría, al sentirte cerca.
Convencida estoy que, tú amor, no se muere.
Todos me critican, por creerlo, pero soy terca.
Es muy difícil olvidar, sí uno en verdad, quiere.
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Retumban en la noche, tus plegarias sagradas.
Tú me animaste a honrar, en mi sueño, a Dios.
El rezo me ayuda a descansar hasta la alborada.
Te llevo en el alma y no he sabido decirte adiós.
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¡Con mi alma afligida, vivo evocando, tu esencia.
El olvido, no me ha visitado, pero sí, tu ausencia!