Las mismas letras,
volteadas de cabeza,
el caballo, el perro,
la mira calibrada y el francotirador,
se reorganizan,
transgrediendo las reglas,
el observador se embelesa,
su propio cuerpo lo desterró,
en grito aterrador,
los soñadores se alebrestan,
y con el cambio de roles,
en sus descontroles,
bestia por humano,
humano por bestia,
bestiahumana….
simplemente se despiertan… habiéndose disipado el humo de la escopeta.