camina el silencio con paso callado,
las sombras danzan en la soledad,
y el viento susurra su canto olvidado.
Las estrellas tiemblan en su lejanía,
dibujan secretos en la inmensidad,
y yo, errante en la melancolía,
me pierdo en la brisa de la eternidad.
La noche me cubre con su negro manto,
se funde en mi piel su fría verdad,
y en cada latido, en cada quebranto,
renace un eco de inmortalidad.
Los árboles callan, la luna vigila,
sus ojos de plata reflejan mi andar,
el mundo se vuelve un suspiro en la brisa,
un sueño perdido en la sombra del mar.
Bajo la Luna de la oscuridad,
se esconde el misterio de lo no dicho,
y en su reflejo, de plata y soledad,
brilla un suspiro de un viejo hechizo.
Quizá en su brillo halle mi destino,
quizá en su sombra me quede a esperar,
mas mientras la noche me cubra el camino,
seré un viajero sin rumbo y sin paz.