Me tocaron tantas veces,
Que en medio de cada risa lo recuerdo,
Es increíble como trato de contar o reconocer,
¿Cuántas?, ¿Pero cuántas veces?,
Un hombre, dos o tres,
Cuatro, cinco, seis,
Siete, ocho, nueve,
Que si sigo contando,
Me desespero,
Que puto asco,
De que me sirve cargar un lindo rostro,
Un cuerpo tan claro como lienzo,
Que siento que a pincelazos rompieron los filamentos,
Dios, que pena,
Que pena por mi misma,
Por mi yo de niña, mi yo adolescente, mi yo adulta,
Aún incapaz de defenderse,
De decir no, de gritar basta,
Solo se perder la conciencia,
y dejar que hagan lo que se les plazca,
Si memoria, solo traumas,
Recuerdo esto y aquello,
Más y más historias,
Que siento tristeza cada que las cuento,
Desearía coserme la boca y que nadie nunca supiera de esto,
Pero he ganado confianza,
y necesito que sepas mi historia,
El porque me pesa tanto mi tristeza,
Y porque valoro tanto mi sonrisa,
Porque no sería un evento canónico
Si algún día decido suicidarme o arrancarme las tripas,
Que mis abusos son tan continuos,
Que hasta me rio de ellos,
El porque no hay clasificación entre el más grave y el más ligero,
Todos me duelen, los cargo en mi cabeza,
Los siento en mi cuerpo,
Me pesan, me agobian, me duelen,
Y no puedo hacer nada,
Y si tengo la confianza de decirte: me pasó esto,
Es porque necesito sacarlo de mi,
Esto me consume hasta calcificar mis huesos,
Y si capaz seré la \"eterna víctima\",
Pero creeme yo jamás he incitado ninguno de estos eventos.