Ocupas de mi alma,
el rincón más oscuro.
Donde encuentras mis temores
y los usas a tu lujo.
Me amas embriagada,
te abres a mi alma,
me acercas a tus labios,
¡Solo dime que me amas!
La copa maligna,
usurpando tus sentidos,
derrumbando las paredes
de tu corazón herido,
te invita lentamente
a ponerte de mi lado,
a poner tu dedo helado
en la palma de mi mano.
Con tus ojos penetrantes,
hechizantes a mis labios,
levantar un gran desastre
en mi estable desolado.
Brillantes son los ojos
que hacen sudar mis palmas
y fría es la mirada,
la que niega que me ama
Seductora encantadora,
manipulas mis entrañas
a que nazcan mariposas
y se olviden tus hazañas
Y, me amas embriagada,
te abres a mi alma,
me acercas a tus labios,
tonto, creo que me amas.