Yo no creo en las fuerzas del cielo, pero creo en las fuerzas del pueblo,
donde la lucha nunca se detiene, donde mi voz es escuchada miles de veces.
El pueblo, como raíz de una flor que nunca muere, que siempre está presente.
¿La libertad?
La libertad está en la calle.
La libertad corre por mis venas.
Paso a paso. Me agito por el porvenir, pero no me achico.
Aguanto. Lucho.
No hay miedo que carcoma mi sien.
No hay miedo que me detenga.
¿La memoria?
La memoria no se olvida.
Persiste. Día a día.
Contra el fuego. Contra la muerte.
Las calles son nuestras.
Llevan nuestra sangre, el grito y las lágrimas de aquellos que han desaparecido.
No se vende mi patria.
No se alimenta a mi pueblo con migajas.
Si hay que luchar,
¡Lucharemos!