Vuelvo a empezar cada mañana,
con el café de siempre,
pero un poco más lejos
de lo que estuve ayer.
Si sumo victorias, heridas y miedos,
si resto las noches sin ver el amanecer,
si multiplico los versos que el viento
guardó en su pecho sin dejarme leer.
Si todo lo divido entre lo que he sido,
y en el residuo descubro un latir,
la vida me guiña, me lanza un reto:
aún me queda mucho por vivir.