Cuanto desearía en tus aguas navegar.
Eres tú mi lago, el amor de mi fantasía.
Echo de menos a, ese tiempo del remar.
En tus fuertes oleajes, la nave se erguía.
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Nunca me permitieron olvidar tú fuerza.
Ingenua y decidida me fui a acariciarte.
Lo hice con todo nervio y gran entereza.
Mala ha sido la experiencia de no, verte.
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Siempre indagaba, por qué, ese nombre.
Solo, mi dulce abuela, atenta escuchaba.
Ya grande supe qué, los adultos, no oyen.
Por suerte, con la abuela sí, cuchicheaba.
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Eran los nados en tus aguas, un gran gozo.
Es difícil olvidar, esas horas de terquedad.
Mi madre era dura pero, hacía sus reposos.
Yo prefería a mi abuela y su notable bondad.
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¡El genuino zuliano, jamás, olvida a su Lago.
Si voy a verlo, por sus bellas orillas, yo vago!