Mis mejores años, solo viví,
mis mejores segundos, lo olvidé,
mis mejores días, ya los dejé...
mis mejores horas ya las perdí...
Mis mejores veranos, los dormí,
Mis mejores inviernos, condené...
Mis mejores otoños, ignoré...
Mis mejores primaveras, sufrí.
Ahora en mis más peores momentos,
vuelvo a creer en severa paciencia,
mejores tiempos aún en lamentos.
Del dolor broto una rara sapiencia,
a blanco y negro en mis más pensamientos;
siguiendo el hilo en exhausta decencia.
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