Rosario_Bersabe

Federico

El Genil se quedó frío,

y cesó el curso del Darro

y Granada enmudeció     

porque al poeta mataron.

 

Por entre los olivares

llorando van los gitanos

con la mirada perdida

y el corazón habitado

por el odio a los fusiles

que la vida le segaron.

 

¡Federico, Federico!

¿Quién nos hace tanto daño,

quién quiere acallar tu voz,

quién puede ser tan villano,

quién quiere arrancar tus versos 

del Romancero Gitano?

 

Y Marianita Pineda

con su bandera de nardos,

delirando le buscaba

por besanas y sembrados,

por caminos y veredas,

para por fin encontrarlo

con una rosa en el pecho,

¡clavel exangüe sus labios!