Jhetsefany

Quédate

 

Nunca paras, nunca asientas,
siempre pasas y te vas,
y yo te miro muy quieta
como una estatua de sal,
como perenne ribera
que ve a su río pasar,
y siendo fértil orilla
que muchos pétalos da,
quiere que en ella se posen
y no se vayan al mar.
Yo, solo espero que quedes,
que tú, te quieras quedar.


Ofrezco manos pacientes
repletas de dulce ajuar,
que se mueven lentamente
y saben acariciar.
Ofrezco todos los besos
que quiera una voluntad,
sin dejar impresas huellas
que atrapen la libertad
del que detiene con pena
porque le cuesta parar,
mas deseo que te quedes
si tú te quieras quedar.

 

Y qué habrá para ofrecer,
qué cosas para lograr
el detener unas aguas
que siempre quieren viajar,
pues la ribera se queda
y el río siempre se va.
Una corriente que expresa
su sentir con un cantar,
y una firmeza que quiere
poder parar un caudal.
Qué podría yo ofrecer
que no te hiciera marchar.

 

Yo solo miro, muy quieta
al muy desgraciado umbral,
sin poder parar al tiempo
con un rezo de piedad,
cambiar sentido a su mano,
hacia arriba su pulgar.
Luz y sombra son testigos
del favor de lealtad
que no puede ser infiel
al sentido de soñar,
soñar en que tú te paras,
porque te quieres quedar.

......

 

 

Jhet