En el silencio me pierdo,
y pienso, qué escribiré;
un pensamiento hallaré,
pero me siento muy lerdo;
sólo sé cuánto te quiero
que por siempre te he de querer,
que eres dueña de mi ser:
un eterno amor sincero;
mas, repetir otra vez,
la razón por la que escribo
es agotar al lector;
mejor sólo aceptaré:
soy un amante cautivo
de un interminable amor...