Al dormir,
me llevo las manos a la cabeza,
por cuidarla,
ponerlas a los costados sería un error;
una resignación.
Suelo soñar,
para llevarme algo de sabor a muerte,
solo un poco,
con abandono mental y deseo…
Morir,
entre la belleza,
por contemplarla,
sin temor,
en completa ficción…
volar,
con cuerpo ausente,
en delirio roto,
y asustado por todo lo que en mí veo,
despertar…