Prometí no mirar hacia atrás
el conjuro de las piedras que quedan en el camino
las vetustas sombras que se asoman al espejo
las hiedras perversas que se acumulan a la vera
el repudio de las manos frías posadas en el mármol
la impenitente figura que se avejento con el tiempo
No miraré atrás,
delante hay un corazón que se conmueve y apasiona
sangre que difunde coraje y existencia
cánticos que desprecian la soledad y la ausencia
rosas y jazmines como baños de mar para las heridas
jarrones azules, libros, papel y lápiz para los versos
No miraré atrás,
la paloma torcaz requiere de un árbol para su nido
el avieso pasado ha trocado en fe y promesa
el impío y escéptico renace en espíritu y creencia
la oscura y cobarde noche desaparece con el alba
la desolación y abandono ha cambiado a esperanza
Y yo que estoy aquí entre puentes y encrucijadas
me descalzo ante ti para nacer en tus huellas.