Fusión Eterna.
Cuando tu piel y la mía se abrazan en la sombra,
el tiempo se arrodilla, la eternidad se nombra.
Los astros se desvelan al vernos consumidos,
sellando con su fuego dos almas y sus ritos.
Tus labios son los ecos de un cántico divino,
y en ellos mi destino reposa su camino.
Tus manos, dos estelas de luz en mi sendero,
que atrapan mis abismos y en ellos hacen cielo.
No hay dos, no hay distancia, no hay aire entre nosotros,
somos la misma esencia vibrando en mismos rostros.
Se quiebran los relojes, se borran las fronteras,
y el alba nos encuentra sin márgenes, sin huellas.
Que el mundo se derrumbe, que el cosmos se desplome,
que el tiempo nos olvide y que el viento no nombre,
pues nada ha de quebrarnos, ni el polvo ni la muerte:
somos dos almas una, fundidas para siempre.
Nelson Aburto Alemán.
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