En la sombra de los días grises,
cuando el alma se siente perder,
cuando el ruido del mundo se apaga
y solo queda el eco de un ayer.
Las lágrimas caen como lluvia,
silenciosas, sin explicación,
y el corazón se vuelve un nudo
de dudas y desolación.
A veces el peso del mundo
se hace más duro de sostener,
y el camino se vuelve incierto,
sin ganas de volver a correr.
Pero aún en la más honda niebla,
una chispa se atreve a brillar,
una voz que susurra en el viento:
\"Aún tienes fuerza para luchar\".
Porque incluso en la noche más fría,
cuando todo parece acabar,
el sol, aunque tarde, regresa
y la vida vuelve a comenzar.
Los tropiezos no marcan tu historia,
ni definen tu forma de ser,
pues en cada herida que duele
hay una lección por aprender.
Y aunque hoy la tormenta te azote
y la esperanza parezca olvidar,
recuerda: hasta el mar más violento
algún día se vuelve a calmar.