¿ Saber quieren, quién soy bajo esta losa?,
pues sabrán que aún muerto doy saludo,
y les digo que aquí yace un cornudo
que casó con mujer buena y hermosa.
No mal juzguen a viuda como ociosa
porque he sido jorobado y menudo,
y tan feo, mezquino y poco agudo,
que a mi bella apodaron Dolorosa.
No me lloren, sin pena de conciencia
por estar ya bien tieso y enterrado
tras donar el infierno mi sentencia.
No me lloren, que el mundo se ha librado
de un mal bicho y cornúpeta en presencia,
atributos, que bien yo me he ganado.
Esta estela previene,
Piedra Rúnica es aviso,
no avancen ni se atrevan
a pasar sin su permiso,
o podrá dejar abiertos
los postigos de los muertos,
y la soledad sombría
se cobrará compañía.
Familia de Honesto Amador
Panteón familiar. Cripta y mausoleo.
(Epitafios escritos por la quinta hija)
Aquí, la Mater reposa.
Apodada La Tacaña y
de d. Honesto esposa.
Cenizas en urna sellada
pues si en vida no dio nada
ni a lejanos ni a cercanos,
nada dará a los gusanos.
Aquí, amante del Pater reposa.
Junto a Mater esposa.
Por coherencia y por talante,
yacen juntas esposa y amante.
Podrán conocerse en la muerte
pues eran las dos de esa suerte.
Aquí, hijo primero reposa.
Le llamaban El Mediocre.
Murió ahogado sin aliento
un día que tanto corrió
por perseguir al talento.
Aquí, hija segunda reposa.
Por apodo: La Envidiosa.
Murió famélica de hambre
pues por envidia mordía
pero al morder no comía.
Aquí, hijo tercero reposa.
Le llamaban cortesano
pues a todos daba un sí.
De un infarto falleció,
el día que fue obligado
a decir a uno que no.
Aquí, hijo cuarto reposa.
Le apodaban Asmodeo
por lujurioso y por feo.
En un exceso en burdel,
el diablo lo llevó con él.
Aquí el celoso reposa.
Yace aquí Pater Honesto.
por apellido Amador,
pero de amor indigesto.
De viejo ciego quedó
y así la fe descubrió,
pues aprendió a creer
en lo que no podía ver.
Pero una escalera no vio
y la fe no le sujetó.
Aquí, hueco de quinta hija,
la que llamaban La Santa.
Por familia rezadora
hasta que llegue la hora.
En mi pared dejo escrito,
y espero se lea en grito:
Padre Dios, piedad de mí,
no dejes me entierren aquí.
Es el tiempo el que dona la ventura
de un perdón, y el saber donde encontrarlo,
y hay plegarias a la hora de rogarlo
para un nombre grabado en sepultura.
El silencio, da calma si perdura
y el reposo, se encarga de besarlo.
Una voz cantará para sanarlo
con la letra que al alma siempre cura.
Yo no espero el olvido del pasado
y no espero, se borren del presente
los recuerdos que quedan in sepulto.
Solo espero que salga de este estrado
el sonido de mi eco permanente,
pido a Dios un reposo con indulto.
No aflijas al saberte en desafío
por aires que vocean con fracaso,
que avanzan con cojera y débil paso
y sin don de llenar hueco vacío.
Embates con afán de poderío
y guerras por aplausos del Parnaso,
no pueden dar salud a un gran retraso
que en falta de la luz es muy sombrío
No aflijas al saberte en desafío
por aires que vocean con fracaso,
que avanzan con cojera y débil paso
y sin don de llenar hueco vacío.
Embates con afán de poderío
y guerras por aplausos del Parnaso,
no pueden dar salud a un gran retraso
ni saben poner luz en lo sombrío.
No aflijas cuando vengan a dañarte
las hambres y sus gulas en excesos,
pobrezas que destruyen todo el arte.
Hay labios que no pueden darte besos,
con bocas que no pueden alcanzarte
hay dientes que tan solo roen huesos