SERENIDAD
Cuántas veces he tratado de lograrla.
Y debido a lo que acontece en mi país
Y en el mundo, imposible era.
Continúo en mi país y soy parte del mundo.
Reconozco que muchas veces exagero,
Por mi forma de ser, acontecimientos diarios.
Soy un ser impulsivo.
Cubierto por una inmensa sensibilidad.
Soy un cristiano amante de la vida.
Me califico un ser inmensamente católico.
Un hombre de FE.
Pero no puedo tolerar las injusticias.
La falsedad. La hipocrecía. Las promesas incumplidas.
Y tantas cosas más...
No me considero un ser perfecto.
Trato de lograr la perfección.
No es posible. La buena intención existe.
Pero la total perfección no es posible.
Reconozco que muchas veces actúo drásticamente.
Mi alma y corazón busca la serenidad.
Reconozco que muchas veces pretendo
Más de los demás.
Pero también debo exigirme cambiar.
Debo exigirme ser más calmo.
No estoy exento del comportamiento
De otros seres. Ellos son humanos.
Con sus defectos.
Como también yo los tengo.
Busco serenidad.
De mí depende la obtenga.
Lo reconozco.
Soy, inmensamente sensible.
Opino que no es un defecto.
Si no, ¿cómo podría estar presente
En una página en la cual soy
Tan inmensamente feliz?
Cuando algo me incomoda,
En este último tiempo de mi vida,
Cierro mis ojos y me digo:
\"Hugo, ¿quieres serenidad?\"
Pues a mí mismo me respondo:
Sí, la quiero.
Y la he de lograr.
Porque sé que todo
Depende mí, lograrla.
Jesús vive en mí.
Y sé que Él me ayudará
A lograrla.
Autor: Hugo Emilio Ocanto
24/03/2025