Cantábrico oleaje que golpea
y aleja mi desánimo impasible,
alzándome, creyéndome invencible.
¡Hechizo que mi mente desbloquea!
A ti recurro cuando merodea
la musa del Genil, irresistible,
sutil embaucadora apetecible,
majestuosa sirena que sestea.
Contigo surgen ríos abundantes
de imágenes brotando sin mesura,
de verbos escondidos, palpitantes.
Armado con tu aroma y tu hermosura
me enfrento a mil batallas con gigantes
y emprendo…mi diaria singladura.