Desliza y desliza, nunca termina,
el mundo se apaga detrás del cristal.
Los ojos se inundan de luces y sombras,
pero no hay nada que recordar.
Noticias, chistes, promesas vacías,
un huracán sin dirección.
Mil voces gritan, ninguna importa,
todo se olvida con un scroll.
Así nos tienen, sin pausa, sin alma,
con vidas que pasan sin preguntar.
Porque mientras el dedo siga bajando,
nadie querrá despertar.