Tu eres, mujer, bonita y altanera,
sonrisa reventona en primavera,
el aire que mi pecho requiriera
del tuyo, si durmieses a mi lado.
Se que serías lavanda en mi bañera,
perfume de fragancia verdadera,
murmullos que rompieran mi sordera
hablando despacito a mi costado.
Yo soy, mujer, color que desentona,
un diapasón carente de sonido,
un despertar sin luz y sin camino.
Tu eres, mujer, felicidad hermosa,
yo soy el tallo seco de la rosa
que teje con espinas mi corona.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO