En tus ojos resalta la ilusión,
que colman a tu padre de alegría,
con cada paso creces día a día,
llenando de amor puro mi zurrón.
Tu risa musical, dulce canción,
es el escudo de mi cobardía,
la que une tan bonita melodía,
con este dislocado corazón.
Eres mi orgullo, mi razón de ser.
Siempre te cuidaré en tu camino,
aunque en la oscuridad no pueda ver.
Que la vida te traiga ese destino,
donde vivas feliz y por completo…
al lado del que escribe este soneto.