gaspar jover polo

VIERNES TARDE

VIERNES TARDE

 

En las tardes de viernes, ya más relajados, se sucedían

momentos gloriosos o inolvidables: salir a dar una vuelta

con los hijos pequeños

y con la esposa, aprovechar para correr con el perro

por el imprescindible extrarradio,

una pareja de ancianos sentados en un banco en el parque,

el paso de un cuarteto de jóvenes entusiastas,

asistir a clase de guitarra; es decir, todo aquello que,

algunos días después, resultó mucho más difícil,

por no decir imposible,

momentos que, bajo el nuevo punto de vista

de que ya no podrían volver a producirse,

se tornaron gloriosos e inolvidables.

 

 

Gaspar Jover Polo