Brilla el sol en la alta cumbre,
dorado fuego en el amanecer.
Disipa sombras con su lumbre,
despierta el mundo a su querer.
Su luz se esparce sobre el río,
tiñendo el agua de fulgor.
El viento cálido es su abrigo,
le canta al alba con fervor.
Mas cuando el día va muriendo,
se viste el cielo de arrebol.
El sol, en rojo descendiendo,
susurra un dulce adiós al sol.