De forma imprevista observé una nube.
¿La apariencia? Un retrato de dama barroca.
Perpendicular a mi posición;
estática e invariable.
La miraba fijamente,
se adueñó de mi atención;
sin importame que sucedía alrededor
ni el tiempo que transcurría;
vacío de pensamientos y emociones intrusas.
Mientras se desdibujaba,
sus piernas se abrían lentamente,
los senos aumentaban de volumen.
Se hizo lluvia; permanecí estático
y enteramente mojado.