Cómo quisiera que sintiera la adicción que tienen mis labios a su piel,
mi olfato a su olor,
mis ojos a su sonrisa.
Cómo quisiera que ahora, a medianoche,
usted leyera esto y entendiera
el vacío en el estómago al estar a su lado.
Cómo quisiera correr hacia usted cada noche,
besarla, sentirla, desnudarla
y recorrer cada espacio de su cuerpo con mis dedos.
Pensamientos y sentimientos de medianoche, después de un día...
Perdón, después de que, en todo momento, no salga de mi cabeza.
Zarará