La tristeza por ratos
se disfraza de alegría,
para olvidar quién es,
aunque sea por un día.
Va por ahí saludando,
y hasta consejos dando,
hasta que vuelve a casa
Deja la máscara que esta usando
Y al mirarse en el espejo
no encuentra ya compañía,
solo el eco de su sonrisa
que fingió durante el día.
Se sienta junto al silencio,
su más leal confidente,
y escribe con manos tristes
lo que calla su mente.
¿Y quién sabrá al final
quién es tristeza o alegría?
¿Si quien escribe estas líneas
o quien las leerá algún día?
Gerald Flores