Viridiana Hernandez

A Marte

Me hiciste amarte y sufrir al tener que olvidarte...

 

Diste todo de ti para mi confianza ganarte...

hasta volverte indispensable como todo arte...

 

Fue un martirio aquel día en que me dejaste...

con lágrimas cayendo por mi rostro y un corazón latente. Qué gran desastre...

 

Me hiciste sentir importante...

Pero qué tonta, terminé siendo insignificante...

no te importó cuánto sollozaba y te marchaste...

 

Sin embargo, dejé de extrañarte...

Y sin recordarte, un día llegué hasta Marte...