Quisiera que mi canto fuera el ave
que acicala su voz en la tormenta,
criatura que dirige decidida
al firmamento torrencial las alas
—vuelo líquido, voz de viaje eléctrico—
plasmando un beso al límite del aire.
--- ---
Que venga a mí la sombra enamorada,
que no tema del rayo entre los nidos,
seré voz a su boca marinera.