Laudos del Respirar
Se sumían como manojos de fuego
cuando la luz se deslíe en el ocaso
de las paredes húmedas de rocío… y de lágrimas.
Se filtran voces agrestes, solitarias,
excrecencias del pasado arrojadas
como cristales —vulnerables— que estallan
en la dermis corroída.
La iniquidad se ríe al pisotear la dignidad.
Los látigos del destino hieren como puñales…
el alma, y el juicio.
Amargura y tristeza:
pozos de aguas venenosas
donde flotan preguntas… y maldiciones.
Cobrarán su deuda usurera
cuando el tiempo se agote
y el lomo —gastado, exhausto—
cargue el peso impune
de los laudos del respirar.
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