Sintiendo yo tu ausencia como fuego
el dolor se apodera de mi vida
sangrando estoy con esta cruel herida
robándome la calma y el sosiego.
En tu grato recuerdo yo navego
pero mi alma se encuentra sometida
a un gran dolor por tu brutal partida,
a una pena y a un gran desasosiego.
Caminando estoy entre los abrojos
que me pone la vida y sus antojos
ando errante y a la desesperada.
Ya no tengo la luz de tu mirada
ni la paz que irradiabas con tus ojos,
te fuiste para siempre, madre amada.