pasaba

Si las cosas no fueran que la sombra de lo brillante

Ato el dolor al espino,

no con manos, sino con gritos que perforan

el aire y las entrañas, lo que nos queda

y cuando atrapamos el amor que damos.

 

Ato el dolor a la sonrisa,

con su filo roído,

con su sombra vacía

que no devuelve ni siquiera el reflejo.

 

Ato el dolor al fondo de mi lago,

lago azul de mis espejos,

pero ya no hay más agua,

vino el viento y la bruma gris asoma,

de la  barquilla ver la luz se desploma.

 

Ato el dolor al tiempo,

que todo destiñe, 

como se disuelve el cristal bajo el sol,

oro ardiendo en un crisol.

 

El rostro se fija,

las manos ya no saben cómo sostener

todas las  historias bonitas del ayer,

o tu risa clara donde yo caía  al amanecer.

 

Así caen las almas de  su carruaje de olvido, 

las deja caer en el abismo mas frío y 

en un solo mordisco las devora.


Así atraviesa la leyenda,

sin rostro, sin voz,

como algo que se hunde,

pero que en su día flotó.

 

Así sobreviven los hombres,

en las grietas, en los abismos,

en el olor de lo ausente,

en la huella que ya no arde,

o en las cenizas que el tiempo devolverá.

P.SABAG, PALABRAS ESCAPÁNDOSE, SAVECREATIVE.FR