Bajo el cielo de un azul sereno,
las nubes danzan con luz de abril,
el sol dorado besa el terreno,
dejando huellas de fuego sutil.
Las aves cruzan su vasto manto,
tejiendo cantos en el albor,
y el viento suave con dulce encanto
lleva susurros de un tierno amor.
Las estrellas, en la noche clara,
brillan como almas en su fulgor,
y la luna, tímida y rara,
tiñe de plata su resplandor.