A.V

Cicatriz de Luz

 
Hay un rincón en mi pecho que aún te nombra,
un eco suave, un susurro que no se quiebra,
pero ya no corta, ya no rasga la sombra,
es un amor que vive, pero no me celebra.
 
Sangró mi alma en noches sin fin,
lágrimas que pintaron un mar salado,
mas hoy camino, y aunque te siento al confín,
el peso se suelta, el dolor se ha callado.
 
No es que te borre, no es que te olvide,
es que aprendí a soltar lo que me hería,
el amor sigue, en mi piel reside,
pero ya no quema, ya no es agonía.
 
Crecen flores donde hubo grietas,
un jardín quieto en mi interior,
te llevo en paz, sin cadenas ni metas,
un recuerdo tibio, un viejo calor.
 
Sanar es esto, dejar que fluya,
que el amor sea brisa y no tormenta,
te amo aún, mas mi alma es mía,
y el dolor, por fin, se desorienta.