Ignorando los llamados,
se miden las huellas alrededor de espigas negras…
arde el silencio matinal,
arden los barrotes de una jaula de rodio;
ha sido en vano,
soy cómplice de mi aislamiento,
desciende la apatía debajo de una manta en la orilla,
y el hálito se esfuma durante un viento de piedra.