En la inmensidad del llano,
donde el viento es una canción,
se alza la mujer de fuego,
de temple y de corazón.
Fuerte como un bravo río,
aguerrida en su misión,
vaquera apasionada,
dueña de una tradición.
Con manos trabajadoras
y el alma noble y sincera,
conduce un fiel caballo
como reina de la planicie.
Humilde pero valiente,
nunca teme al porvenir,
porque en su sangre guerrera
late el pulso de su existir.
Mujer llanera, bravura y honor,
con el sol en su mirada,
galopando en la llanura,
por siempre libre y soñadora.
G3