Fugitivo, en mis obligaciones...
durmiendo en un pálido volcán,
quizá de cabeza yacerán,
el ritmo vulgar de mis canciones,
al son y al filo de humillaciones.
Voy sacudiendo hojas sin aservo,
al suscitar mis noches observo,
cuantos sonríen sin tanto alarde,
siendo libres niños, de lo escarde...
lo mismo quisiera, ¿verdad cuervo?...
No hay ángel celestial que comprenda
Ni demonio ancestral que bautice;
el rencor que jamás armonice...
unas polizonas de leyenda
escupen mi honor, borran mi senda.
Así en pie aún sigo desangrando
Todos mis temores dominando
mirando su rostro en mi salmón
Mortal que dio vida amor, pasión
creer, sin fe, ni andar doctrinando.
Derechos Reservados en Proceso.