Dime,
dónde guardaste el beso
que no me diste.
Dónde quedó la risa
que hilvanamos juntos
en aquel rincón callado.
Dime,
en qué bolsillo del viento
se perdió tu voz
para no llamarme.
Y si me has olvidado,
dímelo bajito…
que no quiero que el aire
se llene de pena.