Hay relaciones de vecindad que no van más allá de un saludo, y está latente el conflicto.
Hay compañerismos que se perciben como una hermandad,
pero, ¿que tan solidarios son?
Hay amistades tan efímeras, como el fin de un verano atenuado.
Hay vínculos sanguineos tan inconsistentes, como una vena abierta.
Hay amores tan avasallantes, que se destruyen a sí mismos.