Ébana golondrina en la cita furtiva,
ave detalle sobrio.
Tus ojos me condujeron esa vez
y no habrá mejor camino que tus ojos;
con tus dedos largos y felices
- uñas de olvidos policromos-
cuando no fuimos nada
y siempre fui inferior a la ternura de tu torso.
Ahora que el verano dicta su homogénesis
y con el polvo de la calle se confunde la nostalgia,
como
un cuento de suburbio
con ciertas directrices de engaños anacrónicos,
volví a pensar en ti
y una lluvia de silencios ajetrea mis insomnios.
(Confieso que fue así.Esa tarde mi errabunda motivación romántica tomó el esfuerzo de mis años menos dóciles y quise ver por el sendero de tu casa las amapolas que plantaste o los laureles como un ornato desde el sur, en la silueta vaga y tuve por propósito parar; detenerme en esa aura, donde tú residencia como en un cuento fantasmal en el olvido y tu amor llaman tras una grieta triste de su alma.
Marcos H