Enrique Fl. Chaidez

Harina suave

Es una harina suave la bondad

que aun los saciados quieren en su mesa.

Es luz que no se niega al gran abismo

y el solo amor que siega el bien al páramo.

Es una buena harina la humildad,

qué bueno el generoso en lo secreto;

bueno el beso en el pómulo del lloro,

buena la libertad de muchas alas.

Alas con potestad que cuando ascienden

permean con frescor

la dura voluntad del universo.

 

Harina de bondad para los panes

en la mesa del mundo y sus criaturas.

Ser santo es con las cumbres libre ser,

ver a la infinitud y estar allí,

gorrión de todo viento y todo canto.

¿Hay hierro que aprisione a la bondad?

Los muros son de sueño y no de piedra

cuando ella va buscando amar al hombre.

Se ríe del estorbo a su propósito

de apegarse a la piel de quien le plazca.

 

Harina suave que las manos nuestras

le ungen al rostro ajeno con caricias.

Se vuelve el alma como corazón

de polvo que asimilan otros pechos

en nubes de perlados alborozos.